Al rentar una casa necesitas revisar con atención ciertos detalles para no llevarte sorpresas ni dolores de cabeza, aquí te comentamos algunas:

 

1. Revisa que no haya manchas de humedad

Los hongos en casa son muy desagradables. Dan lugar a malos olores, se ven mal y es muy difícil acabarlos. Al mismo tiempo, respirar las esporas de hongos es peligroso para la salud. Especialmente en caso de adultos mayores y niños.

Por eso siempre debes revisar que la casa no tenga manchas oscuras de hongos. Por lo general, se forman en el baño, en la cocina y cerca de las ventanas: en las áreas con una humedad elevada.

2. Investiga si los inquilinos anteriores tenían mascotas

Esta regla es actual para las personas que son alérgicas a los pelos de mascotas. Si estás dentro de este grupo, al mudarte a una casa nueva, debes estar seguro de que en las rendijas del piso o en la alfombra no se escondan bolas de pelo de gato.

3. Las ventanas se abren y las puertas se cierran

Si no te gusta la idea de estar siempre preocupado por tus pertenencias, revisa si las puertas de la casa se cierran bien.

No estará de más intentar abrir y cerrar las ventanas. Si resulta que no se abren, no podrás ventilar la habitación y sufrirás en los días de calor.

4. Haz un inventario de todo lo que está en la casa

Junto con el dueño de la casa, haz una lista detallada de las cosas que se encuentran en la casa y que puedes usar. Adjunta la lista al contrato. Es mejor anotar de una vez si alguno de los objetos cuenta con algún defecto para que luego el dueño de la casa no intente culparte por dañar su propiedad.

5. ¿Y qué tal si se rompe o se descompone algo?

Anota en el contrato quién pagaría si algo se descompone en casa por accidente. ¿Está dispuesto el propietario a cubrir estos gatos y descontarlos de la renta?

Si el dueño te pide hacer alguna remodelación, también debe asumir los costos de los materiales.