El “Aerogel” es el más innovador producto para la aislación térmica, desarrollado por la NASA y hoy se encuentra disponible en Chile. Puede ser usado en la minería e industria, y en el sector de la Construcción y para el desarrollo de innovadores proyectos arquitectónicos.

El aerogel fue descubierto en los años 30 y en los años 90 fue desarrollado con una estructura de refuerzo, convirtiéndolo en un material ampliamente utilizado en aplicaciones industriales y constructivas. Fue así que este elemento pasó de ser muy frágil a transformarse en una manta que tiene propiedades mecánicas muy elevadas.

En la actualidad este material es uno de los más útiles y sofisticados en el mundo. El denominado aerogel es un elemento extremadamente liviano, compuesto por dos fases, lo que generalmente se denomina coloide. Mientras que en un coloide “normal” se tiene una fase liquida y otra sólida – pequeñas partículas en suspensión dentro del líquido-, en el aerogel el componente líquido se ha reemplazado por un gas. Como resultado, esta sustancia tiene propiedades que la hacen ser única.

Su estado es sólido y su densidad muy baja, pesando solamente unos 3 miligramos por centímetro cúbico, esto se debe a su gran porosidad, lo que le brinda características notables cuando se lo emplea como aislante térmico o acústico.

Lo más destacable del aerogel es su poco peso, es la sustancia sólida más liviana del mundo, pues puede estar compuesto por hasta un 99,8% de aire, lo que le proporciona una densidad mil veces menor a la del cristal, y es unas tres veces más denso que el aire. En algunos ámbitos se lo denomina “humo helado” o “humo sólido”, por su aspecto semitransparente. Al tacto, tiene una consistencia similar a la espuma plástica y tiene una resistencia mecánica muy elevada: puede soportar más de 1000 veces su propio peso.

Esta tecnología, ya transformada en una tela o manta, es un aislante flexible y nanoporoso destinado a satisfacer las más estrictas exigencias en aplicaciones industriales, comerciales y habitacionales. Sus propiedades únicas de baja conductividad térmica, flexibilidad superior, resistencia a la compresión, hidrofobia, respirabilidad y facilidad de uso, la hacen ideal para quienes buscan la mejor protección térmica a un mínimo espesor.

Dentro de sus principales beneficios se destacan: resistencia al fuego; respirabilidad e hidrofobicidad, lo que permite el diseño de los conceptos de ventilación y también la posibilidad de instalación en lugares donde el agua es un problema para los aislantes tradicionales; resistencia a la compresión; envejecimiento, pues no hay agentes ‘espumantes’ o requisitos de vacío, permitiendo un rendimiento constante independiente del tiempo.

También posee importantes propiedades acústicas, especialmente la pérdida de transmisión y la amortiguación; reduce los espesores comparativamente a la aislación tradicional por su menor conductividad térmica; otorga reducción de espacio de bodegaje, menor volumen a transportar y facilidad del control de inventario; se evitan los desperdicios; no desarrolla hongos; se pueden aislar lugares muy estrechos con pequeños espesores; evita corrosión bajo la aislación; y es ideal para formas diversas, otorgando mayor libertad de diseño arquitectónico. Su rendimiento aislante, mejora la eficiencia energética en los sistemas constructivos.

Esta solución constructiva además es amigable con el medio ambiente, ya que es un material que requiere poca energía para ser producido y deja una menor huella de carbono.